“Servicios Radiales”: el boletín salvador

Sergio Chapman Salcedo.-

La radio es un mundo mágico. Quien produce contenidos para este maravilloso medio tiene que ingeniárselas, a fin de mantener el interés del radioescucha. Y si de ingenio se trata, el que haya trabajado en cualquiera de las estaciones de los poblados de provincia, en especial de los que geográficamente son pequeños, sabe a qué estamos refiriéndonos, porque generalmente en esos sitios se trabaja, como se dice popularmente, con las “uñas”.

A mediados de la década de los 90 del siglo XX el autor de este escrito laboraba como periodista en Radio Primera 760 AM, emisora que funcionaba en Trujillo, Venezuela, y que fue   fundada por el doctor Pedro Luis Chirinos, una competencia para la tradicional Radio Trujillo 1280 AM de Pedro Torres. 

En Radio Primera se trabajaba  con pocos recursos tecnológicos, de paso rudimentarios. El noticiero era redactado en una máquina de escribir portátil, en medias hojas tamaño carta y en un papel de muy baja calidad, amarillento él.

Leer el texto que se tecleaba era muy difícil, porque nos daban un carrete, que tenía una cinta de tela, la cual debía usarse hasta que la tinta no diera para más; no obstante los locutores lograban ver lo que se escribía y a la vez narrar el noticiero con extraordinarias y potentes voces. Indudablemente que los locutores venezolanos son los mejores del mundo.

El espacio tratábamos de producirlo con la mejor calidad posible; la experiencia es vital en la redacción de noticieros populares, yo venía de la gran Caracas de Radio Reloj Continente 590 AM una verdadera escuela en su momento. 

En Radio Primera, muchas de las noticias había que escribirlas transformando las que traían los periódicos, éstas las complementábamos con las que llevaban los habitantes del pueblo a la estación. Sus declaraciones las grabábamos en “casettes”.

Había que lograr hacer una hora de noticias -el secreto de los noticieros de radio es alternar continuamente escritos con sonidos, a fin de que estos programas no sean monótonos-. 

Una salvación era cuando llamaba Dayana Alvarado, hoy en día creadora de La Guía Radial de Venezuela, quien en esa época estaba a cargo de un boletín hecho en Caracas de nombre Servicios Radiales, que generalmente tenía cuatro, cinco exposiciones de connotados dirigentes políticos nacionales.

¿Por qué era una salvación? Porque en Radio Primera los cortes a comerciales se hacían cada diez minutos y las citadas declaraciones las editábamos, con el objeto de que cada una de ellas fueran en bloques separados.

 De esta manera el noticiero quedaba muy dinámico y a  la vez interesante por la importancia de las personas que Dayana entrevistaba. Para respetar su trabajo el boletín original, narrado por ella, lo pasábamos completo, sin edición, a media tarde y luego en la noche.

Son muchas las iniciativas que han hecho posible que la radio se mantenga y la de Servicios Radiales ha sido una de ellas.

¡Viva la radio por siempre!

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